WATCHMEN
8,2/10

Hace unos días vi WATCHMEN por segunda vez en un DVD estupendo que Paramount ha editado hace no mucho y que me trajeron los Reyes Magos. Y me gustó más que la primera vez, en la que me perdí un poco entre tanto salto temporal, mecánica cuántica, disertaciones sobre el odio y la mugre y conspiraciones en las (altísimas) esferas.
Me gustó tanto que me tengo algo que decir al respecto.
Como es bien sabido (por quien lo sepa), casi nunca estoy al tanto de libros o cómics o versiones previas formato papel de las películas que comento por aquí. Es un hecho. Antes de ver WATCHMEN, no sabía más que los breves trazos que me dio un barbudérrimo compadre tiempo ha. Llegué limpio en estilo, psicología y diseño. Y fascinado por ese increíble tráiler.
Visualmente, me parece la película más atractiva del año (después de AVATAR). Y no hablo sólo de unos efectos visuales extraordinarios y precisos, que no alardean sino que sirven sutilmente a la narrativa. Me refiero también al portentoso trabajo de dirección artística y decorados (que supongo apreciarán más los fans del cómic), a la atmosférica composición de los encuadres, a la fotografía. Especialmente en las secuencias de interiores. El look visual de WATCHMEN es un prodigio a todos los niveles.

No voy a entrar en comparativas sobre si falta esto o aquello, si no se quién está poco desarrollado o si no han dado aquella explicación que cuenta no se qué historia, porque no tengo ni idea. De primeras, está claro que hay mil y un detalles que se entienden mejor si uno ha leído el original. Recuerdo que la primera vez que la vi, me pareció un tanto densa y a ratos me costaba seguir la línea narrativa. Y aun así, me sentí totalmente abstraído por el poder de las imágenes, el concepto argumental y la fuerza de los personajes. Esta segunda vez lo he visto todo, evidentemente, mucho más claro.
Ahora entiendo mucho mejor la investigación con la energía del Dr. Manhattan y sus viajecitos a Marte, las motivaciones de Rorschach, el por qué de la idiosincrasia del Comediante, la actitud de Veidt, el contexto político y social, y muchas más cosas que no quiero destripar… Ahora he visto de forma más clara que WATCHMEN no resulta farragosa en lo expositivo, sino muy precisa siempre y cuando uno no tenga el piloto automático en marcha. Me ha vuelto a fascinar su estructura en flashbacks específicos que da forma al pasado (y a veces al futuro) de sus protagonistas. Cierto es que el tercio final salta del estilo más bien contemplativo general a uno más espectacular de forma algo brusca… Nada que el Director’s Cut no pueda arreglar, y bastante ha sido ya hasta entonces.

Y menudos protagonistas: verdaderos prodigios de caracterización física, psicológica e interpretativa como son el Comediante y (especialmente) Rorschach están ya en mi lista de personajes a los que acudir cuando a uno le da la vena misántropa. A veces se me atragantan un poco los devaneos metafísicos del Dr. Manhattan y su calva atómica, pero difícilmente podría ser menos pedante alguien que es poco menos que un Dios en una Tierra llena de capullos. El resto son menos complejos e interesantes, pero están lo bastante definidos como para que los comprendamos y nos interesemos por ellos. Y todos tienen algo que decir en el resultado final. El elenco de secundarios es igualmente atractivo (los Minutemen, los presos desquiciados, etc).

La estilización de las secuencias de acción, totalmente acorde con el estilo visual general, tiene un plus de espectacularidad que seguramente el cómic no necesitara, pero consigue que las secuencias más violentas (y las hay a puñados) duelan como si nos patearan a nosotros, empezando en el minuto uno con la impresionante pelea desencadenante de todo. Los puñetazos en Dolby Digital son algunos de los más intensos que he escuchado nunca en una sala de cine.
Y no puedo dejar de comentar la mejor secuencia de créditos iniciales que recuerdo desde que el mundo es mundo: una inolvidable lección de historia alternativa al son de la extraordinaria “The Times They Are A-Changing” de Bob Dylan.
LO MEJOR >>> Rorschach. Los créditos iniciales. El asombroso acabado visual. La fuerza de las secuencias de pura violencia. Una muerte clave hacia el final. La fascinante trama de Alan Moore.
LO PEOR >>> La secuencia de sexo dentro de la nave Archie, bastante mal ejecutada. Que su relativo fracaso crítico y de taquilla mine la intachable reputación de su director Zack Snyder (“300”, “El Amanecer de los Muertos”). Que nos quedaremos sin ver la versión de Darren Aronofsky…
B.B.