Naruto, hundido en su propia miseria

enero 13, 2010

Nota: 6,5

I won’t fotget the way you made me feel…

Hace años, muchos fueron los que, tras leerse los 10 primeros números de Naruto, cual Casandra con el Caballo de Troya, vaticinaron que esta obra sería “la nueva Dragon Ball”. He de reconocer que yo fui uno de ellos, oh, sí, lo fui ¿Pero… tales metafóricos augurios estaban errados? Salvo por la nimiedad de que Naruto no haya marcado una era, haya tenido casi 20 películas de animación, 2 de acción real, reposiciones constantes del anime en televisión y demás detalles sin importancia como tuvo DB, en cuanto a la calidad de la obra podríamos decir que sigue la línea de alzarse para luego caer estrepitosamente. Incluso el mismísimo Akira Toriyama dijo que el principio de las andaduras de Dragon Ball molaba en comparación con cómo acabó ¿Y no pasa lo mismo con Naruto? La historia de Haku se salió, el examen de chunin fue acojonante, e incluso se salvan la primera búsqueda de Sasuke y la súper revelación de los motivos ocultos que tuvo Itachi para asesinar a todo su clan. Todo lo demás apesta.

Portada del nº 38 de la serie de Sasuke

Al señor Mashashi Kishimoto, su autor, se le ha pirado completamente la pinza, la serie se le ha ido de las manos, incluso parece como si se metiera en foros para buscar ideas y que la serie tome el rumbo que más satisfaga los idílicos delirios de los fans (¡algo no tan descabellado teniendo en cuenta que Hiro Mashima, autor de Fairy Tale, así lo hace!). La serie de Naruto después del examen de chunin (pongamos, tomo 16) ya empezó a chochear. El autor había creado un mundo riquísimo en poderes, personajes carismáticos, e introspección seria de los mismos, pero no ha podido mantenerlo. Se obsesionó con Sasuke hasta el punto de que éste debería renombrar la serie, ya que ahora casi todo gira en torno a él.

Shino y sus mosquitos

Se ha liado a crear nuevas tramas sin cerrar las ya abiertas y nuevos personajes dejando de lado a los que tenía creados. Un ejemplo de lo primero es que ni siquiera aún, tras 10 años, se ha explicado algo tan básico como es la naturaleza del poder de los personajes que no obtienen sus poderes por técnicas barrera de sangre (como Shikamaru). Y en cuanto a lo segundo… ¡puf! Shino (ese que tanto asquito dio cuando se vio que tenía bichitos dentro del cuerpo) es un personaje que prometía muchísimo y lo único que ha hecho en todo este tiempo es un par de combates sin relevancia alguna. Rock Lee, el grandioso personaje inspirado en Bruce Lee, tras su combate contra Gaara no ha hecho nada más, casi ni ha aparecido. El propio Gaara ha sido completamente menospreciado hasta el punto de que es un personaje que hoy por hoy produce indiferencia. Sai es una réplica de Sasuke que tuvo gracia durante la saga en la que se le presentó, y luego parece ser que la perdió, porque sólo ha salido de fondo en las viñetas para rellenar espacio…

Los Power-up (o sea, subidas de nivel) de Naruto no son tan descomunalmente absurdos como los que tuvo Íchigo en Bleach, pero sí son descomunalmente incoherentes. ¿Cómo es posible que siendo Naruto una serie cuyos combates se resolvían con estrategia, trampas y ataques sorpresa, se dijera que el personaje de Naruto era más fuerte que el mismísimo maestro Kakashi únicamente por saber hacer un rashengan con forma de shuriken, un ataque que se hace lanzándote de cabeza contra el enemigo? Al leerlo tuve que evitar la tentación de darme de golpes contra la pared hasta que se me saliera el cerebro por las orejas para paliar mi frustración. Y si ya ha superado al maestro Jiraiya, pues ha derrotado a un enemigo que ni éste pudo derrotar, entonces ya supera el nivel de un Hokage. Muy bien, señor Kishimoto, ya puede cerrar la serie, que de eso dijo que trataba desde el primer capítulo, de que Naruto se convirtiera en Hokage. Ponga la ceremonia de coronación y por favor mándenos a todos a casa para poder vomitar a gusto la bazofia tragada, que nos llega ya hasta el cuello.

Pese a todo, sigue siendo muy entretenido y la enorme calidad argumentística de los primeros tomos no debe caer en saco roto. Recomiendo encarecidamente leer varios capítulos o incluso tomos de golpe, porque la lectura semanal de los capítulos de Naruto es infumable. Pocas viñetas y poco texto, así no se puede dar chicha a la historia. Naruto pierde seguidores cada semana y el autor no cae en que la solución no está en meter más y más personajes y abrir más y más las tramas, sino en trabajar con lo que ya tiene.

¿Gaara con ojeras pese a tener la posibilidad de, por fin, dormir plácidamente gracias a haber perdido al shukaku? ¿Naruto y Sasuke unidos por el “destino”? ¿Resucitar a todas las bajas de una guerra? ¿Un tío con el brazo lleno de sharingans? ¡Anda ya!

*Editorial y precio: Glénat, 7’50 €.

*Pese a que Glénat le da matarile al tema de las cajitas blancas sobre los dibujos, la edición está cuidada, no recuerdo haber encontrado ni un solo gazapo. Ah, y al final de los tomos se incluye una traducción de las técnicas.

Curiosidades:

-En la solapa del tomo 42 Mashashi Kishimoto dijo que su idea a partir de ahí era la de poco a poco ir terminando Naruto. Esperemos que así sea.

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Naruto, hundido en su propia mierda


Un final inmejorable para Dragon Ball…

enero 10, 2010

…Af, lamentablemente. Pero vamos, que si hubiera acabado así la serie original, Akira Toriyama ya podría, irónicamente, morir en paz.

Me iba a ir a dormir pero no podía hacerlo sin antes dejar un enlace que han colgado en www.boladedragon.com con la descarga directa de estas 22 páginas que Toyble ha realizado superándose por mucho a sí mismo y que Ernespa ha traducido magníficamente al español.

http://www.megaupload.com/?d=6FJ33R0K

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Revisión rápida de El Planeta De Los Simios

diciembre 31, 2009

Nota: 3/10

Anoche vi la última versión del clásico, la que incomprensiblemente orgullosa clama en los larguísimos créditos iniciales en varias ocasiones que su responsable es Tim Burton. Hace 8 años, en mis inicios barbudos, lo gocé con la película, tanto que hasta di un par de saltitos cuando me la regalaron en DVD por mi cumpleaños.                                                                 ¡Qué idiota era!

¡Pero qué malos son los personajes, por favor, no tienen ningún tipo de carisma! Pero ninguno, ¿eh?  Estella Warren está muy muy buena, pero no sirve para hacer cine y con esta grabación lo ha demostrado con creces. Hace un papel insípido en el que su único registro facial se remite a poner morritos continuamente. Cada vez que aparecía en escena me asqueaba pensando “¡¡joder, si es que tiene una cara de rubia tonta que no puede con ella!!”.

A veces sueño que Mark Wahlberg me persigue y no deja de mirarme de esa forma...

Mark Wahlberg, con ese nombre suyo que me llena la boca hasta el punto de que parece que pudiera masticarlo, está igual que en todas sus películas, con el ceño fruncido y dándoselas de héroe profundo. En realidad esta no es más que otra interpretación más de Mark Wahlberg haciendo de Mark Wahlberg.

Los simios no varían su cara en ningún momento, el que tiene cara de cabreado, cabreado toda la película; y la que tiene cara de pena, con cara de pena toda la película. Uno no cesa de preguntarse cómo se puede desaprovechar tanto un elenco formado por actores como Tim Roth, Michael C. Duncan y Helena Bonham Carter.

¡Y bueno, qué decir de los últimos 30 minutos! Son tan horriblemente bochornosos y absurdamente estúpidos que no entiendo cómo a Tim Burton no se le cae la cara de vergüenza por haber rodado semejante truño.


Atrapados (literalmente) en Pandora

diciembre 28, 2009

AVATAR

8’4/10

¡Aloha, fans de Cameron! Un buen día de verano, 20th Century Fox cometió el error de dejar ver un trailer breve, montado de aquella manera y expuesto demasiado de sopetón, de su plato fuerte del año, una película vendida como todo un gamechanger, destinada a cambiar la industria y de poner patas arriba la forma de ver y hacer cine a día de hoy. A los fanáticos no hubo ni que convencerlos: aquel minuto y pico era el futuro de la Humanidad. Los haters también lo tuvieron fácil: lo visto, simplemente, no cumplía. Y el resto (yo mismo) también cometimos el error de hacer un juicio precipitado, era como juzgar una película por el color del plato en la que nos la iban a servir. Y como comprobamos en el Avatar Day, ningún trailer podría habernos vendido lo que James Cameron tenía guardado para nosotros en AVATAR.

El nuevo largometraje de James Cameron es, cómo decirlo, cine puro. Cine de la era digital. Cine del Siglo XXI. Cine contemporáneo, una superproducción de nuestro tiempo con las virtudes y defectos que ello implica. En esencia, es eso. ¿Qué no es? No es una obra maestra. No es “el nuevo Star Wars”. No es la mejor película de Cameron. Tiene defectos a puñados, y unas virtudes como camiones. Y es, básicamente, la suma de sus partes.

Me ahorraré el argumento, de sobras conocido. Literalmente, porque el punto de partida, el resumen básico es el ABC del cine de aventuras: forastero inadaptado se enemista con su origen al enamorarse de fémina indígena. A nivel argumental, el gran logro de Cameron es situar su historia en un lugar completamente nuevo, y la construcción, de puro sencilla, es idónea.

Los diálogos se explayan poco y van directos al grano: explican lo que tienen que explicar y lo que sobra, se queda fuera. Esto provoca que los personajes secundarios estén esbozados de forma muy básica, y es una lástima que personajes que podían haber dado tanto juego como el de Michelle Rodríguez (militar aguerrida), Sigourney Weaver (botánica malhablada), Giovanni Ribisi (corporativo cabrón) y especialmente Stephen Lang (puro villano de acción, militar sin escrúpulos) queden desdibujados, esbozados con leves matices y finalmente tópicos. Por suerte, resultan lo suficientemente funcionales para la ocasión.

De hecho, a la duración original pretendida por Cameron (algo más de 3 horas) tuvieron que amputarle unos 20 minutos para que encajara en el máximo minutaje que permiten las sesiones IMAX. Seguramente sea este el origen de la falta de profundidad de estos personajes, de la excesiva rapidez con que se despachan ciertas escenas y de la muy criticada ausencia de secuencias de la futura Tierra sumida en el caos (que Cameron anunció en su día y que aquí despachan con un par de frases evocadoras).

Básicamente, estos son sus defectos. Cebémonos, pues, con las virtudes.

Como hemos dicho, Cameron ha sido un genio a la hora de transportar su tópica historia a un mundo nuevo. Literalmente, porque su planeta-satélite Pandora es la auténtica dueña de la función, más allá de las batallas, la tecnología o los mismísimos Na’vi protagonistas. El nivel de detalle de sus espesas junglas, lo exótico de su original fauna azulada, su descomunal scope (mención especial para esas inolvidables montañas flotantes), la bioluminiscencia de su flora, el inagotable y fascinante concepto de todas las criaturas vivas unidas por una sola fuerza vital… Cameron se toma todo el tiempo del mundo (y eso le honra) en describirnos con exhaustivo detalle la vida en Pandora desde todos sus puntos de vista, lo que unido al conseguido efecto 3-D convierten el visionado de AVATAR en una absorbente, inolvidable experiencia que nos hace desear que no acabe jamás.

Enclavados en ese espectacular marco se hallan los dos personajes principales: el avatar del prota, Jake Sully (mezcla de humano y Na’vi), y la princesa guerrera Neytiri. Puede que Sam Worthington no llegue a ser una superestrella en el futuro, pero estos dos personajes sí perdurarán en la memoria cinéfila. No sólo por el asombroso trabajo de motion capture que nos los ha traído a la vida con una precisión y detalle que marcan un nuevo estándar. No sólo por su excelente concepción y diseño físico. No sólo porque su evolución como personajes nos mete de lleno en la historia y hace que nos la creamos por más elementos fantasiosos que nos echen. Es porque, cuando llega el primer beso, en una escena preciosa, uno está absolutamente rendido a sus pies. Y sin eso, no habría película.

Tras una primera mitad visualmente embriagadora, en un momento dado el film cambia el chip y se convierte en una cinta de sci-fi action (me gustan estos anglicismos tan explícitos) pura y dura. En el momento en que los malvados militares deciden pasar a la acción, aunque sea a costa de los indígenas azules, el scope aumenta espectacularmente y Cameron se pone a los mandos de unas secuencias de acción que ponen los pelos de punta, empezando por la caída del Árbol Madre y culminando en la batalla final.

La primera es, básicamente, la destrucción (misiles mediante) del hogar de la tribu Na’vi protagonista, un árbol de más de 300 metros de altura que es un ecosistema en sí mismo, y está tratado con una exquisitez visual deliciosa pese a lo complicado que resulta concebir y planificar una secuencia así.

Por su parte, la batalla final, que Cameron definió como “la madre de todas las batallas”, no es tan masiva en escala como pudiera ser, qué sé yo, los Campos de Pellennor en “El Retorno del Rey”, pero resulta igualmente espectacular: cazas, aviones y todo tipo de parafernalia militar por tierra y aire arrasando la jungla mientras un ejército de Na’vi también por tierra y aire les hace frente. Una secuencia de 20 minutos que muy pocos podrían haber llevado a buen puerto. Afortunadamente, Cameron nos deleita con planos largos y detallados, explícitos en su composición visual, en los que no se nos escapa detalle de dónde están los personajes o los elementos, en las antípodas de un Michael Bay cualquiera (y perdón por insinuar una comparación), y además está repleta de sorpresas y momentos verdaderamente emocionantes, y los efectos no flaquean un solo segundo, no hay un solo plano que nos saque fuera de la acción. Es básicamente, una secuencia de acción perfecta. Y, sorpresa de las sorpresas, durante la mayor parte, se prima a la excelente banda sonora por encima de los efectos de sonido.

Cuando el logo verde que nos indica el final de la película aparece en pantalla, uno sólo quiere que el proyeccionista se apiade de nosotros y la proyecte de nuevo. Tirando de más anglicismos, la definiré como un Epic Sci-Fi Tech-Action Blockbuster King-Size XXXL. Espectacular.

AVATAR borrará el recuerdo de “Titanic” en la mente de quienes la detestaran, y nos hará agradecer de nuevo el retorno de Cameron a quienes nos encantó. ¡Y somos más de los que lo admiten!

LO MEJOR >>> Pandora y los seres que lo habitan (x5). El concepto de la fuerza vital que todo lo une. Lo fácilmente que entramos en una historia de seres azules de tres metros de altura (y nos los creemos). Que el aspecto visual no ahoga a los personajes. Que podría haberse prolongado otras tres horas. Sam Worthington. El escalofriante reencuentro final (por así decirlo), en verdad inolvidable. Su arrebatadora fascinación conceptual.

LO PEOR >>> Demasiadas prisas. Que Cameron, a veces, no tenga un co-guionista. ¡Más Michelle Rodríguez! Que aquí no me caben todas las secuencias y personajes que me gustaría destacar. Que algún soplagaitas se la piratee.

B.B.

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-20/08/2009 Llega “AVATAR”


Menuda cagada

diciembre 10, 2009

Aaaaaaaaix… nuestro preciado destino… Qué cojones, ¡el destino es una mierda!. Sí, sí. Una mierda, no se alarmen ustedes por mi vocabulario. Es una mierda cagada por todos y cada uno de nuestros jodidos rectos (culos, para el que no se entere).Que no intenten convencerles de que el destino es un magnífico y magistral plan trazado metiCULOsamente por una mente (alma, espectro, ser superior o como le venga en gana llamar) privilegiada; porque si alguien ha realizado el esfuerzo de trazar el dificultoso camino de su propia mierda a través de numerosos entramados intestinales: ha sido usted. Efectivamente, el destino no existe más allá de su propia voluntad de cagarlo, o crearlo si lo prefiere entender así. Amén de la forma que luego tal creación adquirirá, según el empeño que se ponga en la hazaña.Y ¿a qué ha venido todo esto? pues a que… NO SÉ, solo era una pequeña reflexión fisiológica. Voy al servicio, a seguir creando mi destino.


One Piece: Una historia de piratas sin igual

diciembre 4, 2009

Nota: OBRA MAGNA

“Cuando me decidí a dibujar una historia de piratas me hice con todos los libros sobre piratas que encontré y me los leí, pero por lo visto aquellos piratas con los que soñaba de pequeño no aparecían en ninguno de estos archivos históricos… Así pues, llegué a la conclusión de que estaban tan inmersos en disfrutar de sus aventuras que se les olvidó escribir esas historias para las generaciones venideras”

Eiichiro Oda, autor de One Piece

En un principio lo veía como la típica historia patéticamente infantil donde hasta el estilo de dibujo hace que tengas que mirar el reloj cada dos por tres. No fue hasta que hace unos años un amigo me obligó a leerlo trayéndome a mi casa una bolsa con los 15 primeros en plan “sorpresa, sorpresa”, que vi lo equivocado que estaba… porque es con mucha diferencia la mejor historia de la que he tenido constancia en toda mi vida.

No sé por qué, pero tiene una magia que no he encontrado en ningún otro tebeo, libro, canción o película; es capaz tanto de hacerme reír a carcajadas como de que me ponga mimosón y a lo que no me doy cuenta, un par de lagrimillas (¡no más!) me resbalen por las mejillas. Es en momentos como ese cuando no puedo evitar echar la vista atrás para comprobar que no haya entrado nadie furtivamente en mi habitación cual zorro agazapado entre la maleza… Además, es curioso porque con One Piece no sufro habituación, es decir, no importa cuántas veces lo relea porque siempre consigue llegarme. “Me encanta” se queda corto cuando tengo que expresar hasta qué punto me gusta.

La historia cuenta cómo Luffy, el prota, decide abandonar su pueblo para hacerse a la mar en una triste barcucha con la convicción de encontrar una buena tripulación, un gran tesoro y convertirse en el rey de los piratas. Parece un argumento simple, ¿no? Al comienzo sí, pero luego la cosa se va truncando poco a poco hasta rozar en algunos momentos el anarquismo extremo. La historia supera el 10 cada vez que aparece un posible nuevo compañero para la tripulación. Que si un cocinero, un médico, una timonel, un carpintero… Y eso es sin ninguna duda lo que más me gusta, el cómo el autor, mediante flashbacks, nos cuenta los dramáticos pasados que tienen los personajes y cómo consiguen éstos afrontar sus problemas gracias a la ayuda que le brindan sus compañeros. Es muy bonito ver cómo alguien que había perdido toda ilusión por vivir encuentra nuevas motivaciones que le devuelvan la sonrisa.

El grupo de personajes principales lo conforma la banda de piratas de Luffy, y se complementan de tal manera que cada uno aporta lo que no tienen los demás, haciendo que todos, incluso los más débiles, sean imprescindibles. De hecho, uno de los personajes ppales., apoyando a otro que estaba de bajón, le dice magistralmente: “Lo que tú no puedes hacer, lo haré yo; y lo que yo no puedo hacer, lo harás tú. Mientras uno de nosotros siga vivo, quedará esperanza”. Buah, me emociono con sólo escribirlo… En fin, en cuanto a los personajes secundarios, como malos derrotados o aliados de sagas pasadas, en las portadas de cada capítulo, en vez de haber una imagen aleatoria innecesaria como en otros mangas, hay minihistorias de lo que les está sucediendo en esos momentos. Y así Oda consigue que nadie sea olvidado y que todos tengan su huequecito en el universo de One Piece.

No se debería jamás hablar de One Piece sin comentar su fantástica narración. Y es que los acontecimientos están tan perfectamente hilados, todo está tan exquisitamente interconectado entre sí, y los misterios se van desvelando de una forma tan cojonuda que cuesta imaginar cómo podría hacerse mejor. Pese a que sé que no, porque es imposible, a veces no puedo evitar plantearme si la historia de One Piece no estaría completamente ideada desde el principio y el autor simplemente lo que ha ido haciendo ha sido introducir de vez en cuando guiños a acontecimientos futuros, como quien suelta miguitas de pan para que vayas siguiendo un camino.

Los temas que se tratan son tan variopintos como la amistad, el sacrificio por aquellos que nos importan, no dejar nunca de soñar, la necesidad que tenemos todos alguna vez de pedir ayuda, la esperanza, la soledad, el honor… y de camino nos encontramos críticas argumentadas a unos cuantos de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, además de a algún que otro ámbito moralmente interesante. Aunque destacaré entre ellas las realizadas:

– A la posible existencia de Dios (saga de Skypie).

– A la esclavitud (saga del Archipiélago Shabondy).

– A la xenofobia (saga del Archipiélago Shabondy).

– A la libertad de opinión y expresión (saga de Ennis Lobby).

– A la negación de algunas culturas al avance científico (saga de Skypie).

– A la cobardía que supone usar armas biológicas o de destrucción masiva (Saga del Baratie y saga de Ennis Lobby).

– Y a los métodos a los que son capaces de llegar los dirigentes de un país para preservar su posición de poder así como a la corrupción policial y política a escala mundial (cualquier saga, aunque las que más, Arlong Park, Arabasta y Ennis Lobby).

Portada del nº 56

Portada del nº 56

El autor parece tener una imaginación sin límites, aspecto que se aprecia no sólo por su genial humor y los estrafalarios personajes que crea, sino también porque narra las cosas de tal forma que, tras 12 años al pie del cañón y 56 tomos publicados (llegando absolutamente todos al puesto número uno de los más vendidos de Japón), aún consigue cautivar al lector. Si es que la historia, lejos de volverse monótona y aburrida, cada vez se pone más interesante. Y prueba de ello es que el número 56, que sale a la venta hoy mismo, batirá records al constar de 2’85 millones de copias en su tirada inicial. Todo un logro.

Curiosidades:

–  El estilo de dibujo de Eiichiro Oda es enormemente parecido al de Hiro Mashima, autor de Rave y Fairy Tail, lo cual se debe según mis investigaciones a que ambos trabajaron como ayudantes de Nobuhiro Watsuki, autor de Kenshin, en donde desarrollaron en paralelo su estilo.

– El autor se ha inspirado en un sinfín de personajes y lugares históricos, así como en mitos y leyendas populares que trataremos más adelante (palabra).

Strong World, la décima película de One Piece se estrenará el 12 de Diciembre, y su guión irá a costa de Oda. Además, a los asistentes se les entregará un volumen 0 con una precuela de One Piece.

– Una versión casi idéntica de este artículo fue publicada en ES LA HORA DE LAS TORTAS, pero lamentablemente, durante cambios de aquella web, se perdió. Hoy, más de dos años y medio después, lo traigo de vuelta.

Entradas relacionadas:

Tejiendo la historia & Es la Hora de las Tortas Cross Epoch

Una de piratas: Long John Silver nº1 – Lady Vivian Hastings

Otra de piratas: Siete Piratas

Censura estadounidense de One Piece

Fairy Tail

Enlaces de interés:

Enciclopedia de One Piece

PD: Para terminar, una frase que leí en un foro y que se me quedó grabada: “Larry Bird dijo una vez después de jugar contra Michael Jordan que esa noche Dios había bajado del cielo para jugar un partido de Baloncesto. Y después de jugar al baloncesto, Dios se metió a dibujar manga dentro de Eiichiro Oda”.


MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS: la película

diciembre 1, 2009

Como comentábamos en el post precedente, abriremos paso hoy a la parte de “escribir verdaderas burradas”.

Nota: 5 raspadísimo
Cuando vi la película no pasaba por mi cabeza otra frase que: “vaya truño… vaya truño…”. Bueno, al fin y al cabo, podría haber sido peor ¿no? ¡¡¡¡¡NO!!!!! Me pareció tan aburrida, era tal mi hastío, que me torné incapaz de poner en funcionamiento mi imaginación para recurrir a calificativos más negativos, u ofensivos, al menos. Ahora bien, también es cierto que en mi juicio pudiera haber influido el hecho de que, previamente, ochocientasveinticuatromiltrescientas personas me hubieran dicho que era el peliculón del siglo.

Fuera como fuere, el caso es que la película intenta hacer un “mucho” de un “nada”. No hay mucho de donde sacar cuando todo gira entorno a las paranoias de dos tipos que aparecen de la nada y se muestran, la práctica totalidad del film, colgados. Sin embargo, y aunque reitero que me aburrí de sobremanera, hay detalles que no se deben obviar si es que algún día os atrevéis a verla; podría ser lo único que os salve de pegaros un tiro cuando acabe.

Gran parecido con Hunter S., ¿no os parece?

En primer lugar, no había mejor actor para interpretar el papel de yonkarra “number one”, que Johnny Depp. No solo se empolló los rasgos más destacados de la personalidad del periodista Hunter S. Thompson (que es la que se refleja en el personaje de Raoul Duke), sino que además le fue concedida la oportunidad de pasar unos días con él para estudiar al detalle sus gestos y manías (no pocos). El resultado, hemos de creer, fue magnífico. En la película se refleja el físico, la personalidad, el estilo y las manías del genial protagonista: un excéntrico periodista que huye, junto con su abogado, en busca de la ruina del sueño americano de los 70’: drogas, drogas, drogas, drogas…
Por otro lado, el co-protagonista (Benicio Del Toro) no merece mucho más que su nombramiento, pues sigue el mismo patrón que el primero solo que, a mi parece, peor interpretado.
En cualquier caso, es fácil entrever que no hay un desarrollo en la psicología de los personajes, sino que se debaten generalmente entre una dicotomía “on-off” del estado mental, mayoritariamente inclinados hacia el “on”, es decir, constantemente inmersos en su universo psicotrópico.
Como veréis, si os animáis algún día a videarla, no hay nada más allá de las narcotizadas experiencias de los personajes, salvo algún atisbo de moraleja profunda pseudo-modernita cuyo boceto aparece escasamente dibujado hacia la segunda mitad de la película. Esta no hace sino referencia al sentimiento hacia una época que tuvo su momento y significado, pero que ya pasó; y a aquellos que creen que siguen en tal tiempo y que no han conseguido superarlo. Comprobaréis, como he dicho, que esto ni siquiera puede intuirse claramente.
Las causas principales de la sensación de colocón que la película transmite al espectador se acumulan entre la esperpéntica planificación de los hechos, la utilización continua de planos picados y subjetivos y los efectos especiales incluidos en las secuencias paranoides de los personajes, que junto con la falta total de guión, hacen de esta película un ejemplo idóneo de bipolaridad: puede generar en el espectador la más absoluta de las repulsiones o el más grandioso de los agrados.

Universo delirante

Por último, me gustaría destacar una escena que llamó particularmente mi atención a raíz de la siguiente frase: “SI dios no quisiera que nos drogásemos no habría puesto tanta sustancia psico-activa en la tierra, ni tan a mano. Viva el Adenocromo”. Se trata de una escena en la que el D. Gonzo ofrece a Raoul Adenocromo, una sustancia supuestamente natural extraída en teoría de las suprarrenales y que produce los mayores efectos psicotrópicos que existen ni existirán para los personajes. Sería algo así como comparar LSD con Adenocromo y encontrar que el primero es una pequeña hormiga y, el segundo, el elefante más inmenso. Sin embargo, no queda claro si esta sustancia es real, o inventada por el director para verter algo más de delirios en la película. En cualquier caso, me parece, incluso, lo más destacable.
En fin… vean y juzguen por ustedes mismos.
Para poner fin a estas alucinaciones, os dejaré una frase típica de la película para que os hagáis una idea de la línea que sigue la narración:
“A ver que tenemos… 2 sacos de maría, 75 bolas de mezcalina, 5 papelas con el mejor LSD y un salero medio lleno de cocaína. Una galaxia multicolor de estimulantes, calmantes y alucinógenos. Y un litro de tequila, otro de ron, unas cervezas, medio litro de éter y 24 amyls. No lo necesitábamos todo, pero cuando te pones a apilar drogas, la tendencia es a pasarse de rosca.”