MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS: la película

Como comentábamos en el post precedente, abriremos paso hoy a la parte de “escribir verdaderas burradas”.

Nota: 5 raspadísimo
Cuando vi la película no pasaba por mi cabeza otra frase que: “vaya truño… vaya truño…”. Bueno, al fin y al cabo, podría haber sido peor ¿no? ¡¡¡¡¡NO!!!!! Me pareció tan aburrida, era tal mi hastío, que me torné incapaz de poner en funcionamiento mi imaginación para recurrir a calificativos más negativos, u ofensivos, al menos. Ahora bien, también es cierto que en mi juicio pudiera haber influido el hecho de que, previamente, ochocientasveinticuatromiltrescientas personas me hubieran dicho que era el peliculón del siglo.

Fuera como fuere, el caso es que la película intenta hacer un “mucho” de un “nada”. No hay mucho de donde sacar cuando todo gira entorno a las paranoias de dos tipos que aparecen de la nada y se muestran, la práctica totalidad del film, colgados. Sin embargo, y aunque reitero que me aburrí de sobremanera, hay detalles que no se deben obviar si es que algún día os atrevéis a verla; podría ser lo único que os salve de pegaros un tiro cuando acabe.

Gran parecido con Hunter S., ¿no os parece?

En primer lugar, no había mejor actor para interpretar el papel de yonkarra “number one”, que Johnny Depp. No solo se empolló los rasgos más destacados de la personalidad del periodista Hunter S. Thompson (que es la que se refleja en el personaje de Raoul Duke), sino que además le fue concedida la oportunidad de pasar unos días con él para estudiar al detalle sus gestos y manías (no pocos). El resultado, hemos de creer, fue magnífico. En la película se refleja el físico, la personalidad, el estilo y las manías del genial protagonista: un excéntrico periodista que huye, junto con su abogado, en busca de la ruina del sueño americano de los 70’: drogas, drogas, drogas, drogas…
Por otro lado, el co-protagonista (Benicio Del Toro) no merece mucho más que su nombramiento, pues sigue el mismo patrón que el primero solo que, a mi parece, peor interpretado.
En cualquier caso, es fácil entrever que no hay un desarrollo en la psicología de los personajes, sino que se debaten generalmente entre una dicotomía “on-off” del estado mental, mayoritariamente inclinados hacia el “on”, es decir, constantemente inmersos en su universo psicotrópico.
Como veréis, si os animáis algún día a videarla, no hay nada más allá de las narcotizadas experiencias de los personajes, salvo algún atisbo de moraleja profunda pseudo-modernita cuyo boceto aparece escasamente dibujado hacia la segunda mitad de la película. Esta no hace sino referencia al sentimiento hacia una época que tuvo su momento y significado, pero que ya pasó; y a aquellos que creen que siguen en tal tiempo y que no han conseguido superarlo. Comprobaréis, como he dicho, que esto ni siquiera puede intuirse claramente.
Las causas principales de la sensación de colocón que la película transmite al espectador se acumulan entre la esperpéntica planificación de los hechos, la utilización continua de planos picados y subjetivos y los efectos especiales incluidos en las secuencias paranoides de los personajes, que junto con la falta total de guión, hacen de esta película un ejemplo idóneo de bipolaridad: puede generar en el espectador la más absoluta de las repulsiones o el más grandioso de los agrados.

Universo delirante

Por último, me gustaría destacar una escena que llamó particularmente mi atención a raíz de la siguiente frase: “SI dios no quisiera que nos drogásemos no habría puesto tanta sustancia psico-activa en la tierra, ni tan a mano. Viva el Adenocromo”. Se trata de una escena en la que el D. Gonzo ofrece a Raoul Adenocromo, una sustancia supuestamente natural extraída en teoría de las suprarrenales y que produce los mayores efectos psicotrópicos que existen ni existirán para los personajes. Sería algo así como comparar LSD con Adenocromo y encontrar que el primero es una pequeña hormiga y, el segundo, el elefante más inmenso. Sin embargo, no queda claro si esta sustancia es real, o inventada por el director para verter algo más de delirios en la película. En cualquier caso, me parece, incluso, lo más destacable.
En fin… vean y juzguen por ustedes mismos.
Para poner fin a estas alucinaciones, os dejaré una frase típica de la película para que os hagáis una idea de la línea que sigue la narración:
“A ver que tenemos… 2 sacos de maría, 75 bolas de mezcalina, 5 papelas con el mejor LSD y un salero medio lleno de cocaína. Una galaxia multicolor de estimulantes, calmantes y alucinógenos. Y un litro de tequila, otro de ron, unas cervezas, medio litro de éter y 24 amyls. No lo necesitábamos todo, pero cuando te pones a apilar drogas, la tendencia es a pasarse de rosca.”

7 respuestas a MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS: la película

  1. demonio dice:

    amigo,para mi esta claro q aun siendo,tu,un experto en cine como se deduce al leer tus palabras,no t has colocado muxo en tu vida verdad,d vez en cuando viene bien muy bien hacerlo,sal mas,emborrachate,drogate,folla hasta rebentar y dale alegria a esa vida d reprimido q deduzco q tienes.
    Si me ekivoco t pido disculpas.

  2. Jirafaman dice:

    Muy injusto comentario para una buena película que narra la decadencia de un par de tipos super colocados que ya perdieron todo contacto con lo terrenal, excelente interpretación de Depp y de Del Toro, particularmente es una de mis favoritas.

  3. Mela dice:

    En ningún momento mencioné la interpretación de estos dos actores. Personalmente me quedo con Depp. Es u papel exclusivo para este actor😉
    A: Demonio. En el post no hablo de mi vida personal, sino de mi opinión acerca de la película, así que no viene a cuento tu comentario. En cualquier caso, se te aceptan las disculpas.

  4. Zicmu dice:

    Hay que tener muy en cuenta no sólo el guión de la película, sino también a Terry Gilliam, director de la cinta y conocido por su caótica forma de llevar a cabo las películas. Ahí están “12 monos” o la nueva “El imaginario del dr. Parnasus”.

    Vamos, que ya podría tratar la película sobre el ciclo del agua, que si la filmara Gilliam sería raro no perderse en más de un momento.

    A mí, particularmente, me cuesta horrores no ponerme a hacer otras cosas mientras veo sus películas o, directamente, evitar dormirme😄. Porque cuando me desengancho en sus películas durante 2 minutos luego no sé cómo cogerlas.

    Caso a parte, por supuesto, la entrañable “Las aventuras del Barón Munchausen”.

  5. Caballero,

    Ante todo olvida que la película es un calco (por aquello de que no tiene guión -sic-) del libro homónimo escrito por Hunter S. Thompson, creador del estilo de periodismo Gonzo (estilo que hoy en día es el más influyente en la prensa más reconocida, presigiosa y vanguardista).

    A parte de los numerosos aciertos artísticos de la cinta (cada fotograma podría enmarcarse, cada secuencia puede aprovecharse independientemente y responde a un homogeneo conjunto y el uso de la banda sonora es exquisito) que no menciona, su puesta en escena toma la misma fuerza e intención que la de Kubrick, en la Naranja Mecánica por ejemplo, ya que, igual que Trainspotting (cuyo director confiesa un tributo a la película mencionada de Kubrick en la elección de planos y ópticas), el abuso de las ópticas de gran angular se traduce en una deformación de la realidad que no sirve sino para subrayar su absurdo a través de la exageración (en particular, muchos efectos traducen la obra de Ralph Steadman, ilustrador de la novela original).
    El recurso de la exageración para recalcar ese absurdo del día a día, en esta película dinamitada por los dos protagonistas, ha sido empleado por muchos autores: Cervantes, Camus, Quevedo, Goethe, Sofoles, Ibsen, Rice, Stocker, Poe, Bukowski, Wolfe, Celine, Burguess, Huxley, Orwell, Bradbury, Kubrick, Welles, Miller, Bacon… (y no nos quedamos ni a la mitad), siendo este típico en la obra de cualquier representación artística/intelectual (curiosamente, la mayoría de ellos drogadictos… y a pesar de ello sus obras son enseñadas en clases desde secundaria hasta la universidad).
    Raul Duke (Thompson, ya que tanto en la película como en la novela deja claro que ese pseudónimo lo emplea solo para estafar a los hoteles)no es más que un Quevedo moderno perdido en la inmundicia que la “gente sobria” ha creado como mundo, siendo Las Vegas el mejor escenario posible para mostrar la decadencia de la sociedad occidental. Y no son precisamente los yonkis los que han creado ese decadente marco. La obra actúa como pasatiempo y denuncia pero, sobre todo, como el punto de vista subjetivo de un testigo de la podredumbre social que, en vez de rendirse, le saca el mayor provecho que puede a la vida. En términos literarios, estamos hablando del estereotipo del pícaro. El gran Lebowski, El lazarillo de Tormes, Trainspotting, Alguien Voló sobre el Nido del Cuco, La Naranja Mecánica, Trópico de Cáncer, etc, son algunas de las obras que también emplean ese estereotipo como conductor de sus historias.

    No menciona tampoco el ritmo y el montaje, excelentes desde el punto de vista técnico y artístico, cosa que debería valorarse antes de atreverse a hacer una crítica que pretenda tener alguna trascendencia… y menos con un tono tan presuntamente objetivo. Si debe valorarse objetivamente la película, los aciertos son mayores que sus defectos (solo basta ver lo bien que aguanta al paso del tiempo). Ahora, que la historia no sea de su agrado… eso es harina de otro costal.
    Pero si espera encontrar historias de tendencia más clásica o moral tendrá que descartar grandes películas como Desayuno con Diamantes, Truman, Entrevista con el Vampiro, Apocalypse Now!, El Padrino, Lolita, La Chaqueta Metálica, Pulp Fiction, Reservoir Dogs, 2001: Una Odisea en el Espacio, Watchmen, Blade Runner, 8 1/2, Stalker, Solaris, Ciudadano Kane, Drácula… y claro, descartar esas peliculas y pretender opinar sobre cine…

    Por ultima, sobre esa moralina de la que habla que empieza a hacerse patente en la segunda mitad del film… francamente, le recomiendo otro visionado en condiciones de la película, un repaso al gran cine antibélico sobre el Vietnam, a las grandes obras maestras del cine independiente de los 70, la literatura Beatnik, la filmografía de Terry Gillian y, sobre todo, la lectura del libro orginal. tal vez así pueda entender la obra.
    Pero el mayor consejo que se le pueda dar para apreciar una obra maestra tal vez sea la de afrontarla sin prejuicios o falsas expectativas.

    Sin más que añadir, un saludo.

    PD: Por cierto, debe estar impaciente por ver los Diarios del Ron, otra película basada en la obra de Hunter S. Thompson que vuelve a protagonizar Johnny Depp.

  6. flipanmen dice:

    yo he probado la mitad de drogas k aparecen en la peli, excepto el eter y el adrenofreno, eso me parece ya demassie, pero los pedos, las alucinaciones, y las caras, sobretodo la interpretacion de las drogadas son cllllavadiiiiiiiiiiisiiiiimaaaaasssss!!!! a mi me parece k los de produccion se pusieron hasta el culo para clavar esos pedos de tal manera, es mas ahora mismo me la voy a ver por 5 vez jejejeje

    • Echale un ojo al making-of de Asesinos Natos o de Apocalypse Now, se ve como hasta los directores están colocados. No tiene desperdicio ver a Oliver Stone intentando esconder una bolsa llena de maría en el coche cuando se cruzan con un coche patrulla.

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