Yaiba, chimpún

Ya está. Ha sido un año justo de publicación mensual. 12 números de tropocientas páginas cada uno contando aquella historia que muchos casi no recordábamos de nuestra infancia.

Lo mejor antes de ponerte a leer Yaiba es ponerse un poco en la época, que debe ser hace cosa de unos quince años-veinte años, por lo menos (en la wikipedia no lo pone, ¡actualización ya!). Una vez te has puesto en el pellejo, nos encontramos una historia como a muchos nos gustan, tipo Bleach, Dragon Ball y semejantes. De esas que tienen 20 o más combates por capítulo, alguna que otra bromilla suelta y poco trasfondo. Pero aún así, y como las anteriores, mola, y mola cacho, porque es entretenidísima. Resulta difícil dejar un tomo a medias de lo bien que te lo pasas leyendo.

El argumento trata de un chaval que quiere ser el mejor samurai del mundo y derrotar a su archienemigo Onimaru (pegándose ambos en repetidas ocasiones), el cual se ha convertido en el jefe de los demonios y quiere apoderarse de la tierra. Para ello, Yaiba partirá en la búsqueda de unas esferas (7 si no recuerdo mal, aunque al final acaben sacándose de la manga alguna que otra más) que, insertadas en su espada, le otorgarán increíbles poderes (la roja, fuego; la azul, agua…). Ese estilo de enfrentarse el bueno al malo cada 1 o 2 tomos recuerda un poco a la interminable pelea que tenían Ranma y Rioga.

Y al igual que en Ranma (de la que bebe un poco, si no es al revés, claro, que no sé cuál fue primero), Yaiba tiene esa parte en la que el chico protege a la chica cuando está en problemas cada dos por tres, y aquella otra en la que el prota va haciendo amigos (o reclutando un ejército de personajes extraordinarios) que le acompañarán en sus aventuras.

Es muy cierto que Gosho Aoyama se ha sobrado un poco con la extensión, y que bien podría haber finalizado Yaiba a eso de la mitad de la colección, pero bueno, el pobrecito se hubiera arrepentido si no hubiera exprimido su obra hasta dejarla más seca que una almendra. Y es que el viejo de Aoyama es ya todo un maestro con esto de extender historias inextensibles, y si no, echadle un ojo a Detective Conan, ¿cuántos tomos van ya, eh? Si no recuerdo mal, unos 70, y no parece que vaya a terminar pronto (ya hablaremos de eso algún día). Seguro que el muy zorro tiene un testamento tipo Darwin, en el que da ciertas pautas a alguien para que, en caso de muerte repentina, termine su obra.

Luego también se le va un poco la olla y nos trae a enemigos salidos de la zona oscura de la luna, más espadas raras, campeonatos cutres y cosas de esas. Pero bueno, lo mejor es intentar quedarse con los buenos recuerdos, ya sabéis, no seáis como yo.

yaiba.jpg

Bueno, de todas formas, ha sido una grata experiencia ver cómo terminaba una de esas historias de mi infancia que dejé inacabadas. Así que esperad un momento para que la tache de la lista de historias inacabadas en las que se encuentran otras como El príncipe de Bel Air, Las aventuras de Fly y otras. Ya está.

Nota: 6/10

2 respuestas a Yaiba, chimpún

  1. Flanagan dice:

    Coño es este el personaje con le q confundía las aventuras de fly cuando me contabas
    cosas de fly aunq el bixo amarillo de fly si me sonaba

  2. antonio dice:

    es la primera vez que veo esta pagina ,esta buena. y lo q dices sobre yaiba hace, mucho no escuchaba nada de esta serie, pero tambien era una de mis favoritas cuando niño

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