Como comenté en la primera parte, hoy seguiremos poniendo a parir a la subespecie conocida como “modernitos”, esta vez, desde la perspectiva musical.
Indie, ¿la música de los modernitos? ¡¡¡NOOOO!!!
Una tarde de aburrimiento, practicando lo que muchos considerarían un deporte nacional y tras realizar un técnico movimiento, cambié de canal y encontré un canal de música de escaso prestigio. En éste aparecía un grupo de música, reflejo de tiempos mejores en cuanto a calidad y presencia (ahora no importa cuál). Entraré algo en materia más concreta para quien le interese…
Hace ya más de 30 años que comenzaron a surgir nuevas tendencias alejadas de los sonidos más comerciales y trillados, entre
ellos el pop y el rock. Nadie, a excepción de quien disfrutaba con ese nuevo flujo melódico proveniente de teclados e influencias electrónicas, absolutamente nadie dio una oportunidad a grupos del nivel de Joy Division (Post Punk) o Depeche Mode (electrónica).
El new wave no tardó en pasar a la historia; pero gracias al efecto 2000, los grupos independientes se renovaron notablemente. Aparecieron nuevas formaciones, más o menos cercanas a los antiguos maestros,
como Fran Ferdinand, Kaiser Chiefs, Arctic Monkeys, Muse, Interpol (influidos notablemente por Joy Division), o incluso, los sobrevalorados The Killers. Por cierto, y para quien verdaderamente disfrute con esta música, recomiendo escuchar alguno de sus antiguos temas como: “Jacqueline”, “Oh My God“, “Cigarette” o “Running out”, respectivamente. Cualquier canción de Interpol sería válida y tan sólo “Somebody Told Me” de The Killers vale la pena según mi criterio…
Podría decir que he visto en concierto a la mayoría de los grupos anteriormente nombrados, y a muchos otros que no he incluido. Puedo decir que he disfrutado ENORMEMENTE con la mayoría e, incluso, podría añadir que con estos grupos he acompañado algunos de los mejores momentos de mi vida.
Sin embargo, todo esto se marchita, se pudre dentro de las profundidades del entendimiento y la intelectualidad de los modernitos. Son capaces de escuchar a todos estos grupos alardeando de sus conocimientos musicales sin a penas decirte qué les caracteriza en general, o qué les diferencia en concreto a cada uno de ellos; cuál destaca por sus tendencias más electrónicas, rock, after-punk, etc. Son capaces de gastarse 50€ en el concierto de cualquiera de ellos para posar con el resto de colegas modernitos. Y son capaces de violar un género musical de décadas de evolución sólo porque AHORA ESTÁ DE MODA.
Esto da lugar a los cambios que, quienes seguimos de cerca a estas bandas, hemos observado durante el último año en sus nuevos trabajos: melodías menos elaboradas, más comerciales, con excesivas influencias electro-dance que nos hacen recordar los estragos causados por Madonna… y nos hacen olvidar los riffs con que nos embelesaron desde el principio, en sus primeros trabajos. Este es el resultado. Cuando un puñado de borregos se agrupa alrededor de algo que muy pocos saben admirar, tal suceso se devalúa y pierde parte de su brillo. Consecuentemente, ya no requiere la misma dedicación, pues es de sobra sabido que tendrá salida (Leyes económicas: oferta y demanda; en este caso, de la música).
¿La gente quiere mierda? -se preguntan los músicos y los sellos discográficos- ¡¡¡¡¡PUES LES DAREMOS MIERDA!!!!!
Tras estas parrafadas y las que dediqué a esta subespecie en el post anterior, muchos lectores se preguntarán:
-“¿Por qué odia a gente que se interesa por cultivarse, por avanzar y mejorar como personas?”.
Es muy fácil. ODIO su motivación externa y su falta de iniciativa por coger las riendas de su vida. No es gente a la que le interese cultivarse, avanzar o mejorar como personas; no es gente a la que le atraiga el cine desde unos principios; gente que viva la fotografía, que ame la música o que disfrute con los viajes de la lectura. Son sujetos que han caído, UNA VEZ MÁS, en el carro de la moda, de las apariencias y de la fuerza de la corriente. Son sujetos que ensucian y hacen que se minusvalore el trabajo y esfuerzo de aquellos que se interesaron (sin la influencia de tendencias) por hacer aquello que les reportaba mayores ganancias como persona. Y son sujetos cuya única finalidad en la vida es exhibir por doquier su penosa y egocéntrica pedantería.
-“¿Qué le pasa a esta progre? ¿Acaso piensa que ella no es influida por la sociedad?” pensarán otros…
Desde luego y, a veces por desgracia, el ser humano es un animal social. Pero la influencia tiene unos límites o, al menos, debería tenerlos. La influencia debería acabar donde empieza la capacidad de decisión y elección, y no tornarse en el dictado de conciencias, pensamientos, valores y actitudes como, de hecho, ocurre.
-CONCLUSIÓN. Tengo la teoría de que son seres inferiores, que no sienten, ni piensan. Es más, creo que son clones de lo que un día fueron humos que quieren apoderarse del mundo guiados por los mandatos de algún ser maligno (probablemente Dios). Así pues, hemos de procurar que el bien triunfe sobre el mal y sus amenazas.
Propongo una persecución sistemática por las calles hacia estos seres. Os llamo a la batalla con el fin de anticiparnos a sus próximos movimientos y poder atacarles por sorpresa. Entre los actos propuestos, se contemplan: escupirles cuando pasen cerca, articular improperios sonoramente, boicotear sus exposiciones fotográficas y las pasarelas de moda, quemar la sección de complementos de las tiendas (¡no más sombreros!), etc. Con este llamamiento insto, a todo aquel que quiera participar, a apuntarse al carro de nuestra valerosa BATALLA y a proponer nuevos ataques, cuanto más dañinos, mejor.
Sin nada más que declarar, me despido de vosotros con un cordial saludo y esperando una respuesta unánime.
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