¿LIBERTAD O PROPIEDAD INTELECTUAL?

junio 8, 2010


¡¡A las armas compañeros!!

¡¡Preparad los cañones, alzad las banderas!!


¡¡¡AL ABORDAJEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!

En los últimos meses hemos venido observado cómo pasaban ante nuestros ojos decenas, e incluso, cientos de pseudo-panfletos y comunicados en los que se nos alertaba acerca de las restricciones en libertad de expresión que supone la nueva Ley que ha promulgado la Ministra de Cultura.

Y NOS HA DADO IGUAL. No nos hemos asustado, por desgracia, con el típico discurso anticapitalista y anti-estado que se ha divulgado. Aquellos que de sobra estamos acostumbrados a teclear para navegar por internet no hemos movido ni un solo dedo para evitar lo que se nos viene encima. Parece, incluso, que no nos han importado las graves consecuencias que tal ley podría acarrearnos. Quizá no las conocíamos, quizá, no las queríamos conocer…

Los primeros enfrentamientos no se han hecho esperar: cuatro de nuestros más valerosos piratas han sido metidos entre rejas hasta 72 horas por el simple hecho de compartir, ese hecho cristiano que tanto se promulgó, se promulga y se promulgará. Sin embargo, fíjate tú, está penado por la Ley. ¡¡Son tantas las contradicciones de nuestro futurista siglo XXI!! Su barco (EspalPSP, EspalWii, EspalDS y EspalZone) ha caído, IS NOT FOUND.

Censura

Pero algo está ocurriendo en el ambiente internauta. Sopla un viento huracanado que nos trae aromas a“libros quemados”, a juegos desamparados, a canciones sin melodías y a películas sin velocidad. Esto no nos gusta; es más, nos cabrea, y mucho. Podéis comprobar que nuestro blog no contiene una temática especialmente beligerante, somos gente pacífica… hasta que nos tocan los cojones. Por eso, desde aquí, al igual que se ha hecho desde otraspáginas, os instamos a la revolución. Una Revolución que pretende recuperar lo que era nuestro. Ese espacio al que tantos de nosotros hemos acudido para comunicarnos, para aprender y para compartir todos los recursos culturales de que dispone nuestra querida humanidad. El espacio de libertad en que no era delito disponer del último tema de Hannah Montana para disfrutar de un agradable delirio; donde podías disponer de la peli de terror más cutre de la historia y verla con tus colegas; o el espacio de libertad en el que, al igual que en las bibliotecas, podías acceder a la lectura de un inolvidable capítulo de One Piece.

La sociedad está en contra de esta Ley, algunos todavía no lo saben, pero lo sabrán. Es la sociedad la que tejió este entramado celuloso. Es la sociedad la que ha creado el sistema que regula el organismo de la comunicación. Y es la sociedad la que romperá las barreras que impiden su libre pensamiento.

Recurriendo a las palabras que nuestro capitán D. Carlos Sánchez Almeida utilizó: “Internet (…) reacciona a la censura como si tuviera sistema nervioso, y salta inmediatamente para defender cualquier agresión (…). Pero esa agresión va a quedar en nada, porque todos y cada uno de nosotros somos capaces de generar una nueva página de enlaces (…). Quiero aprovechar (…) para incentivar esto, y les pido a todos ustedes que en la medida de lo posible hagan crecer la red de enlaces y que no sean solamente cien páginas las que tenga que cerrar nuestra querida ministra de cultura, sino que se tengan que cerrar diez mil o cien mil o un millón, y vamos a darle trabajo a muchos abogados y muchos jueces (…). No quieres caldo, pues ahí tienes dos tazas”.

En definitiva, nos han robado derechos, nos han provocado… quieren guerra. Pero nuestras flotas y cañones están preparados; ya estamos en la Lista de Sinde… ¿Te vas a quedar parad@?

Si nos llaman piratas, lo llevaremos con orgullo y dedicación: ¡INFÓRMATE! CREA NUEVOS ENLACES DE DESCARGA, TOCA LOS COJONES Y DEFIENDE TU ESPACIO MARÍTIMO. ¡ES TU LIBERTAD, ES TU DEBER!

A las armas compañeros,!!

Diario de Rorschach: “Watchmen es INCREÍBLE”

enero 18, 2010

WATCHMEN

8,2/10

Hace unos días vi WATCHMEN por segunda vez en un DVD estupendo que Paramount ha editado hace no mucho y que me trajeron los Reyes Magos. Y me gustó más que la primera vez, en la que me perdí un poco entre tanto salto temporal, mecánica cuántica, disertaciones sobre el odio y la mugre y conspiraciones en las (altísimas) esferas.

Me gustó tanto que me tengo algo que decir al respecto.

Como es bien sabido (por quien lo sepa), casi nunca estoy al tanto de libros o cómics o versiones previas formato papel de las películas que comento por aquí. Es un hecho. Antes de ver WATCHMEN, no sabía más que los breves trazos que me dio un barbudérrimo compadre tiempo ha. Llegué limpio en estilo, psicología y diseño. Y fascinado por ese increíble tráiler.

Visualmente, me parece la película más atractiva del año (después de AVATAR). Y no hablo sólo de unos efectos visuales extraordinarios y precisos, que no alardean sino que sirven sutilmente a la narrativa. Me refiero también al portentoso trabajo de dirección artística y decorados (que supongo apreciarán más los fans del cómic), a la atmosférica composición de los encuadres, a la fotografía. Especialmente en las secuencias de interiores. El look visual de WATCHMEN es un prodigio a todos los niveles.

 

No voy a entrar en comparativas sobre si falta esto o aquello, si no se quién está poco desarrollado o si no han dado aquella explicación que cuenta no se qué historia, porque no tengo ni idea. De primeras, está claro que hay mil y un detalles que se entienden mejor si uno ha leído el original. Recuerdo que la primera vez que la vi, me pareció un tanto densa y a ratos me costaba seguir la línea narrativa. Y aun así, me sentí totalmente abstraído por el poder de las imágenes, el concepto argumental y la fuerza de los personajes. Esta segunda vez lo he visto todo, evidentemente, mucho más claro.

Ahora entiendo mucho mejor la investigación con la energía del Dr. Manhattan y sus viajecitos a Marte, las motivaciones de Rorschach, el por qué de la idiosincrasia del Comediante, la actitud de Veidt, el contexto político y social, y muchas más cosas que no quiero destripar… Ahora he visto de forma más clara que WATCHMEN no resulta farragosa en lo expositivo, sino muy precisa siempre y cuando uno no tenga el piloto automático en marcha. Me ha vuelto a fascinar su estructura en flashbacks específicos que da forma al pasado (y a veces al futuro) de sus protagonistas. Cierto es que el tercio final salta del estilo más bien contemplativo general a uno más espectacular de forma algo brusca… Nada que el Director’s Cut no pueda arreglar, y bastante ha sido ya hasta entonces.

 

Y menudos protagonistas: verdaderos prodigios de caracterización física, psicológica e interpretativa como son el Comediante y (especialmente) Rorschach están ya en mi lista de personajes a los que acudir cuando a uno le da la vena misántropa. A veces se me atragantan un poco los devaneos metafísicos del Dr. Manhattan y su calva atómica, pero difícilmente podría ser menos pedante alguien que es poco menos que un Dios en una Tierra llena de capullos. El resto son menos complejos e interesantes, pero están lo bastante definidos como para que los comprendamos y nos interesemos por ellos. Y todos tienen algo que decir en el resultado final. El elenco de secundarios es igualmente atractivo (los Minutemen, los presos desquiciados, etc).

 

La estilización de las secuencias de acción, totalmente acorde con el estilo visual general, tiene un plus de espectacularidad que seguramente el cómic no necesitara, pero consigue que las secuencias más violentas (y las hay a puñados) duelan como si nos patearan a nosotros, empezando en el minuto uno con la impresionante pelea desencadenante de todo. Los puñetazos en Dolby Digital son algunos de los más intensos que he escuchado nunca en una sala de cine.

Y no puedo dejar de comentar la mejor secuencia de créditos iniciales que recuerdo desde que el mundo es mundo: una inolvidable lección de historia alternativa al son de la extraordinaria “The Times They Are A-Changing” de Bob Dylan.

LO MEJOR >>> Rorschach. Los créditos iniciales. El asombroso acabado visual. La fuerza de las secuencias de pura violencia. Una muerte clave hacia el final. La fascinante trama de Alan Moore.

LO PEOR >>> La secuencia de sexo dentro de la nave Archie, bastante mal ejecutada. Que su relativo fracaso crítico y de taquilla mine la intachable reputación de su director Zack Snyder (“300”, “El Amanecer de los Muertos”). Que nos quedaremos sin ver la versión de Darren Aronofsky…

 

B.B.


Revisión rápida de El Planeta De Los Simios

diciembre 31, 2009

Nota: 3/10

Anoche vi la última versión del clásico, la que incomprensiblemente orgullosa clama en los larguísimos créditos iniciales en varias ocasiones que su responsable es Tim Burton. Hace 8 años, en mis inicios barbudos, lo gocé con la película, tanto que hasta di un par de saltitos cuando me la regalaron en DVD por mi cumpleaños.                                                                 ¡Qué idiota era!

¡Pero qué malos son los personajes, por favor, no tienen ningún tipo de carisma! Pero ninguno, ¿eh?  Estella Warren está muy muy buena, pero no sirve para hacer cine y con esta grabación lo ha demostrado con creces. Hace un papel insípido en el que su único registro facial se remite a poner morritos continuamente. Cada vez que aparecía en escena me asqueaba pensando “¡¡joder, si es que tiene una cara de rubia tonta que no puede con ella!!”.

A veces sueño que Mark Wahlberg me persigue y no deja de mirarme de esa forma...

Mark Wahlberg, con ese nombre suyo que me llena la boca hasta el punto de que parece que pudiera masticarlo, está igual que en todas sus películas, con el ceño fruncido y dándoselas de héroe profundo. En realidad esta no es más que otra interpretación más de Mark Wahlberg haciendo de Mark Wahlberg.

Los simios no varían su cara en ningún momento, el que tiene cara de cabreado, cabreado toda la película; y la que tiene cara de pena, con cara de pena toda la película. Uno no cesa de preguntarse cómo se puede desaprovechar tanto un elenco formado por actores como Tim Roth, Michael C. Duncan y Helena Bonham Carter.

¡Y bueno, qué decir de los últimos 30 minutos! Son tan horriblemente bochornosos y absurdamente estúpidos que no entiendo cómo a Tim Burton no se le cae la cara de vergüenza por haber rodado semejante truño.


Atrapados (literalmente) en Pandora

diciembre 28, 2009

AVATAR

8’4/10

¡Aloha, fans de Cameron! Un buen día de verano, 20th Century Fox cometió el error de dejar ver un trailer breve, montado de aquella manera y expuesto demasiado de sopetón, de su plato fuerte del año, una película vendida como todo un gamechanger, destinada a cambiar la industria y de poner patas arriba la forma de ver y hacer cine a día de hoy. A los fanáticos no hubo ni que convencerlos: aquel minuto y pico era el futuro de la Humanidad. Los haters también lo tuvieron fácil: lo visto, simplemente, no cumplía. Y el resto (yo mismo) también cometimos el error de hacer un juicio precipitado, era como juzgar una película por el color del plato en la que nos la iban a servir. Y como comprobamos en el Avatar Day, ningún trailer podría habernos vendido lo que James Cameron tenía guardado para nosotros en AVATAR.

El nuevo largometraje de James Cameron es, cómo decirlo, cine puro. Cine de la era digital. Cine del Siglo XXI. Cine contemporáneo, una superproducción de nuestro tiempo con las virtudes y defectos que ello implica. En esencia, es eso. ¿Qué no es? No es una obra maestra. No es “el nuevo Star Wars”. No es la mejor película de Cameron. Tiene defectos a puñados, y unas virtudes como camiones. Y es, básicamente, la suma de sus partes.

Me ahorraré el argumento, de sobras conocido. Literalmente, porque el punto de partida, el resumen básico es el ABC del cine de aventuras: forastero inadaptado se enemista con su origen al enamorarse de fémina indígena. A nivel argumental, el gran logro de Cameron es situar su historia en un lugar completamente nuevo, y la construcción, de puro sencilla, es idónea.

Los diálogos se explayan poco y van directos al grano: explican lo que tienen que explicar y lo que sobra, se queda fuera. Esto provoca que los personajes secundarios estén esbozados de forma muy básica, y es una lástima que personajes que podían haber dado tanto juego como el de Michelle Rodríguez (militar aguerrida), Sigourney Weaver (botánica malhablada), Giovanni Ribisi (corporativo cabrón) y especialmente Stephen Lang (puro villano de acción, militar sin escrúpulos) queden desdibujados, esbozados con leves matices y finalmente tópicos. Por suerte, resultan lo suficientemente funcionales para la ocasión.

De hecho, a la duración original pretendida por Cameron (algo más de 3 horas) tuvieron que amputarle unos 20 minutos para que encajara en el máximo minutaje que permiten las sesiones IMAX. Seguramente sea este el origen de la falta de profundidad de estos personajes, de la excesiva rapidez con que se despachan ciertas escenas y de la muy criticada ausencia de secuencias de la futura Tierra sumida en el caos (que Cameron anunció en su día y que aquí despachan con un par de frases evocadoras).

Básicamente, estos son sus defectos. Cebémonos, pues, con las virtudes.

Como hemos dicho, Cameron ha sido un genio a la hora de transportar su tópica historia a un mundo nuevo. Literalmente, porque su planeta-satélite Pandora es la auténtica dueña de la función, más allá de las batallas, la tecnología o los mismísimos Na’vi protagonistas. El nivel de detalle de sus espesas junglas, lo exótico de su original fauna azulada, su descomunal scope (mención especial para esas inolvidables montañas flotantes), la bioluminiscencia de su flora, el inagotable y fascinante concepto de todas las criaturas vivas unidas por una sola fuerza vital… Cameron se toma todo el tiempo del mundo (y eso le honra) en describirnos con exhaustivo detalle la vida en Pandora desde todos sus puntos de vista, lo que unido al conseguido efecto 3-D convierten el visionado de AVATAR en una absorbente, inolvidable experiencia que nos hace desear que no acabe jamás.

Enclavados en ese espectacular marco se hallan los dos personajes principales: el avatar del prota, Jake Sully (mezcla de humano y Na’vi), y la princesa guerrera Neytiri. Puede que Sam Worthington no llegue a ser una superestrella en el futuro, pero estos dos personajes sí perdurarán en la memoria cinéfila. No sólo por el asombroso trabajo de motion capture que nos los ha traído a la vida con una precisión y detalle que marcan un nuevo estándar. No sólo por su excelente concepción y diseño físico. No sólo porque su evolución como personajes nos mete de lleno en la historia y hace que nos la creamos por más elementos fantasiosos que nos echen. Es porque, cuando llega el primer beso, en una escena preciosa, uno está absolutamente rendido a sus pies. Y sin eso, no habría película.

Tras una primera mitad visualmente embriagadora, en un momento dado el film cambia el chip y se convierte en una cinta de sci-fi action (me gustan estos anglicismos tan explícitos) pura y dura. En el momento en que los malvados militares deciden pasar a la acción, aunque sea a costa de los indígenas azules, el scope aumenta espectacularmente y Cameron se pone a los mandos de unas secuencias de acción que ponen los pelos de punta, empezando por la caída del Árbol Madre y culminando en la batalla final.

La primera es, básicamente, la destrucción (misiles mediante) del hogar de la tribu Na’vi protagonista, un árbol de más de 300 metros de altura que es un ecosistema en sí mismo, y está tratado con una exquisitez visual deliciosa pese a lo complicado que resulta concebir y planificar una secuencia así.

Por su parte, la batalla final, que Cameron definió como “la madre de todas las batallas”, no es tan masiva en escala como pudiera ser, qué sé yo, los Campos de Pellennor en “El Retorno del Rey”, pero resulta igualmente espectacular: cazas, aviones y todo tipo de parafernalia militar por tierra y aire arrasando la jungla mientras un ejército de Na’vi también por tierra y aire les hace frente. Una secuencia de 20 minutos que muy pocos podrían haber llevado a buen puerto. Afortunadamente, Cameron nos deleita con planos largos y detallados, explícitos en su composición visual, en los que no se nos escapa detalle de dónde están los personajes o los elementos, en las antípodas de un Michael Bay cualquiera (y perdón por insinuar una comparación), y además está repleta de sorpresas y momentos verdaderamente emocionantes, y los efectos no flaquean un solo segundo, no hay un solo plano que nos saque fuera de la acción. Es básicamente, una secuencia de acción perfecta. Y, sorpresa de las sorpresas, durante la mayor parte, se prima a la excelente banda sonora por encima de los efectos de sonido.

Cuando el logo verde que nos indica el final de la película aparece en pantalla, uno sólo quiere que el proyeccionista se apiade de nosotros y la proyecte de nuevo. Tirando de más anglicismos, la definiré como un Epic Sci-Fi Tech-Action Blockbuster King-Size XXXL. Espectacular.

AVATAR borrará el recuerdo de “Titanic” en la mente de quienes la detestaran, y nos hará agradecer de nuevo el retorno de Cameron a quienes nos encantó. ¡Y somos más de los que lo admiten!

LO MEJOR >>> Pandora y los seres que lo habitan (x5). El concepto de la fuerza vital que todo lo une. Lo fácilmente que entramos en una historia de seres azules de tres metros de altura (y nos los creemos). Que el aspecto visual no ahoga a los personajes. Que podría haberse prolongado otras tres horas. Sam Worthington. El escalofriante reencuentro final (por así decirlo), en verdad inolvidable. Su arrebatadora fascinación conceptual.

LO PEOR >>> Demasiadas prisas. Que Cameron, a veces, no tenga un co-guionista. ¡Más Michelle Rodríguez! Que aquí no me caben todas las secuencias y personajes que me gustaría destacar. Que algún soplagaitas se la piratee.

B.B.

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-20/08/2009 Llega “AVATAR”


MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS: la película

diciembre 1, 2009

Como comentábamos en el post precedente, abriremos paso hoy a la parte de “escribir verdaderas burradas”.

Nota: 5 raspadísimo
Cuando vi la película no pasaba por mi cabeza otra frase que: “vaya truño… vaya truño…”. Bueno, al fin y al cabo, podría haber sido peor ¿no? ¡¡¡¡¡NO!!!!! Me pareció tan aburrida, era tal mi hastío, que me torné incapaz de poner en funcionamiento mi imaginación para recurrir a calificativos más negativos, u ofensivos, al menos. Ahora bien, también es cierto que en mi juicio pudiera haber influido el hecho de que, previamente, ochocientasveinticuatromiltrescientas personas me hubieran dicho que era el peliculón del siglo.

Fuera como fuere, el caso es que la película intenta hacer un “mucho” de un “nada”. No hay mucho de donde sacar cuando todo gira entorno a las paranoias de dos tipos que aparecen de la nada y se muestran, la práctica totalidad del film, colgados. Sin embargo, y aunque reitero que me aburrí de sobremanera, hay detalles que no se deben obviar si es que algún día os atrevéis a verla; podría ser lo único que os salve de pegaros un tiro cuando acabe.

Gran parecido con Hunter S., ¿no os parece?

En primer lugar, no había mejor actor para interpretar el papel de yonkarra “number one”, que Johnny Depp. No solo se empolló los rasgos más destacados de la personalidad del periodista Hunter S. Thompson (que es la que se refleja en el personaje de Raoul Duke), sino que además le fue concedida la oportunidad de pasar unos días con él para estudiar al detalle sus gestos y manías (no pocos). El resultado, hemos de creer, fue magnífico. En la película se refleja el físico, la personalidad, el estilo y las manías del genial protagonista: un excéntrico periodista que huye, junto con su abogado, en busca de la ruina del sueño americano de los 70’: drogas, drogas, drogas, drogas…
Por otro lado, el co-protagonista (Benicio Del Toro) no merece mucho más que su nombramiento, pues sigue el mismo patrón que el primero solo que, a mi parece, peor interpretado.
En cualquier caso, es fácil entrever que no hay un desarrollo en la psicología de los personajes, sino que se debaten generalmente entre una dicotomía “on-off” del estado mental, mayoritariamente inclinados hacia el “on”, es decir, constantemente inmersos en su universo psicotrópico.
Como veréis, si os animáis algún día a videarla, no hay nada más allá de las narcotizadas experiencias de los personajes, salvo algún atisbo de moraleja profunda pseudo-modernita cuyo boceto aparece escasamente dibujado hacia la segunda mitad de la película. Esta no hace sino referencia al sentimiento hacia una época que tuvo su momento y significado, pero que ya pasó; y a aquellos que creen que siguen en tal tiempo y que no han conseguido superarlo. Comprobaréis, como he dicho, que esto ni siquiera puede intuirse claramente.
Las causas principales de la sensación de colocón que la película transmite al espectador se acumulan entre la esperpéntica planificación de los hechos, la utilización continua de planos picados y subjetivos y los efectos especiales incluidos en las secuencias paranoides de los personajes, que junto con la falta total de guión, hacen de esta película un ejemplo idóneo de bipolaridad: puede generar en el espectador la más absoluta de las repulsiones o el más grandioso de los agrados.

Universo delirante

Por último, me gustaría destacar una escena que llamó particularmente mi atención a raíz de la siguiente frase: “SI dios no quisiera que nos drogásemos no habría puesto tanta sustancia psico-activa en la tierra, ni tan a mano. Viva el Adenocromo”. Se trata de una escena en la que el D. Gonzo ofrece a Raoul Adenocromo, una sustancia supuestamente natural extraída en teoría de las suprarrenales y que produce los mayores efectos psicotrópicos que existen ni existirán para los personajes. Sería algo así como comparar LSD con Adenocromo y encontrar que el primero es una pequeña hormiga y, el segundo, el elefante más inmenso. Sin embargo, no queda claro si esta sustancia es real, o inventada por el director para verter algo más de delirios en la película. En cualquier caso, me parece, incluso, lo más destacable.
En fin… vean y juzguen por ustedes mismos.
Para poner fin a estas alucinaciones, os dejaré una frase típica de la película para que os hagáis una idea de la línea que sigue la narración:
“A ver que tenemos… 2 sacos de maría, 75 bolas de mezcalina, 5 papelas con el mejor LSD y un salero medio lleno de cocaína. Una galaxia multicolor de estimulantes, calmantes y alucinógenos. Y un litro de tequila, otro de ron, unas cervezas, medio litro de éter y 24 amyls. No lo necesitábamos todo, pero cuando te pones a apilar drogas, la tendencia es a pasarse de rosca.”


20/08/2009: LLEGA “AVATAR”

agosto 20, 2009

TRAILER EN ALTA DEFINICIÓN AQUÍ

Hoy a las 16:00 de la tarde (hora española), momento en el que aparecía en la Red el teaser trailer de “AVATAR”, todos hemos aprendido una importante lección: si tu nombre es James Francis Cameron, eres un pionero revolucionario que ha tumbado no menos de tres veces las fronteras de los efectos digitales, has estado más de una década sin dirigir con la excusa de que necesitabas que la tecnología digital y 3-D se desarrollara lo suficiente para contar tu nueva historia, te has gastado 240 millones de dólares en un proyecto que llevas tres años dirigiendo, y además has hablado de superar el temido “valle inquietante” asegurando haber alcanzado el fotorrealismo cinematográfico… tienes que tener MUCHO cuidado con lo que dejas ver al público.

Mientras tu pétrea base de fans devoraba a sus mascotas preguntándose agónicamente POR QUÉ no iniciabas (a menos de cinco meses del estreno) la campaña de promoción de lo que has calificado como “la película que cambiará la industria y transformará el cine”, tú seguías soltando pistas con cuentagotas mientras en WETA seguían renderizando tu obra cumbre ajenos a todo. Una foto por aquí. Una toma del videojuego por allá. Y tus fans se dividían entre quienes pensaban que se te estaba yendo la olla y quienes seguían manteniendo una fe ciega en ti.

BANNE

Hoy hemos visto tu teaser trailer.

Como uno es muy listo y tiene invitaciones para la presentación de 15 minutos de película que se estrenará mañana a escala mundial, pensó en NO ver el tráiler y dejarse orientar, más o menos, por los comentarios que iban dejando los Avatarians (fanáticos que invertimos más tiempo del recomendable en alabar y laurear una película de la que no hemos visto nada) en los foros de IMDb.

Cuál sería mi sorpresa cuando los primeros 5, 10, 20 comentarios iban del “¡Decepcionante!” al “¿¿Esto es todo??” pasando por “Parece una animación de Disney”, “No está mal para un juego de la Play3” y “¡Fotorrealista mis cojones!”. Aún boquiabierto, pasaban los minutos y los comentarios críticos seguían aumentando sin una sola réplica, lo que me quitó de la cabeza la idea de que no eran más que un puñado de trolls atacando donde más dolía. ¿Dónde estaban los Avatarians defensores entonces?

Sin más, uno se bajó el teaser en HD y… ¿QUÉ CARALLO ES ESTO?

SCREAN

A primera vista, uno coincide con la opinión general: el planeta alien Pandora, los paisajes, las criaturas y la acción son fantásticos y muy creíbles, pero los Na’vi (raza autóctona creada mediante performance capture y punto fuerte del film) parecían chiclosos, desgarbados, falsos y hasta ridículos. Parecían.

Uno lo piensa fríamente, observa unas cuantas capturas en HD, y piensa: ¿Esto es fotorrealista? ¿Realmente hemos superado el “valle inquietante”? ¿Son estos aliens los mejores efectos visuales de la historia como nos habían dicho? Hombre. Los Na’vi son, poco más o menos, tan fotorrealistas como lo puede ser un bicho escuálido de 4 metros de altura, cuerpo azul con rayas blancas, enormes ojos amarillos muy separados y nariz de gato.

Como ya he dicho, las texturas faciales (poros sudor, labios), los movimientos de cara y la animación de las expresiones tienen muy buena pinta (quizá no tanto como se nos había vendido, pero muy buena), si bien es cierto que de eso, en el trailer, hay bastante poco. Necesitaremos una escena de diálogo para poder comprobarlo.

NAVI BELLE

Uno también piensa: “¡Claro que no parecen de verdad! ¿Cuántos Na’vi hemos visto paseando por la calle para poder comparar?”. Y esto nos lleva a pensar si la primera vez que vimos un león o un gorila por la TV también nos parecía real. Y recordando que nos tragamos cada átomo de Davy Jones con todas sus protuberancias y pulposidades.

Y es que ese es el problema: dejando de lado su llamativo aspecto exterior, les fallan los movimientos. Aparte de que a las texturas corporales les falta un hervor de render (parecen plástico), los saltos, brincos y demás movimientos gimnásticos no transmiten sensación de corporeidad, peso y consistencia, no al menos en la medida que se nos había prometido (están al nivel de Gollum, por así decirlo).

¿Seremos nosotros tontos por creernos que de un día para otro los efectos digitales iban a dar un salto de una década así porque sí?

El resto de artilugios (las monstruos, las montañas flotantes, las breves tomas de batalla) apuntan MUY, MUY alto. Chapeau. Todo, absolutamente todo, gana bastante cuando lo ves 5 ó 6 veces, una vez pasado el shock inicial.

Cierto es, sólo es un tráiler. Mejor, un teaser. No deberíamos juzgar un libro por su portada, pero en este caso hasta la portada debe estar sujeta a riguroso examen. Quizá uno tiene demasiado tiempo libre. O quizá (el tiempo, la pantalla grande y el revolucionario 3-D dirá) James Cameron tiene la boca más grande del planeta Tierra.

B.B.

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Potter Recupera Fuelle… A Ratos

julio 20, 2009

HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL

PRÍNCIPE

6/10

 

¡Aloha a todos los que creéis que Emma Watson era una niña monísima que se ha echado a perder y que ha caído en la triste tentación de dejarse fotografiar los bajos a la salida de la limusina de rigor! Y al resto también, por descontado.

Hará justo un par de años, tras ver el desastre de adaptación que el británico David Yates y sus secuaces de Warner Bros. pergeñaron con el quinto libro de Harry Potter, puse a parir a los responsables de contratar a un seminovato televisivo para orquestar una de las más complejas entregas (según me han dicho, pues no he leído ninguna) de esta importante franquicia. A día de hoy, tras ver “El Misterio del Príncipe”, estoy en disposición de retractarme.

Bueno en realidad no me retracto porque “La Orden del Fénix” realmente era una mierda, pero Yates y los suyos han estado bastante más atinados esta vez, lo admito.

Film Harry Potter

¡Y con reservas! La primera, en la frente: “La Piedra Filosofal” trataba realmente sobre una piedra filosofal; “La Cámara Secreta” hablaba de los misterios de cierta cámara; “El Prisionero de Azkaban” nos contaba la historia de, ejem, un prisionero de Azkaban; en “El Cáliz de Fuego” nos contaban las mil penurias de los protas para alcanzar el susodicho; incluso “La Órden del Fénix” dedicaba algunos minutillos a hablarnos de cierta Órden a la que finalmente relegaban al olvido. 

¿PERO DÓNDE ESTÁ EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE? Esto es una comedieta romántica en su primera parte y una historia de terror en el tercio final, y hay un Príncipe Mestizo, sí. Pero ahí acaba la cosa. Al principio hacen alguna que otra referencia y al final, pasadas dos horas de película, y ya sin que nos acordáramos o nos importara lo más mínimo, nos hacen la GRAN revelación que nos la pela en conjunto. ¿Realmente tiene TANTA importancia? ¡No lo parece! ¿Por qué no la han llamado “Harry Potter y los Disfraces de Luna Lovegood” o “Harry Potter y la Novia Salida de Ron”, si le dan muchísima más relevancia a cualquiera de estos aspectos?

Y ya que estamos, esa adorable rubita con el cerebro relleno de gelatina de melocotón es una robaplanos total y absoluta. Ya pueden estar debatiendo los tres protas sobre el destino del mundo de la magia, Voldemort, o la inminente destrucción de la Humanidad en manos de las Fuerzas Oscuras. Da igual. En cuanto la cámara enfoca la cara de Luna disfrazada de león, el destino del planeta no podría importarnos menos, y los Harry & Co. pasan a ser meros estorbos. ¡Menudo hallazgo de personaje!

luna

Volviendo a lo de antes, me parece una gran idea que vayan a dividir el último libro en dos películas, aunque nos saquen doblemente los cuartos. En esta entrega el guión es una sucesión de episodios conectados de aquella manera, tomando cuatro trazos de unas líneas argumentales que, deduzco, eran densísimas en el libro y soltándolas de vez en cuando, quedándonos al final como si nos hubieran robado media película. Y es que, cuando sin saber nada del argumento, NOTAS que se han dejado muchas cosas por contarte, algo falla por ahí. Veamos:

Nos la abren con unas excelentes secuencias de caos y destrucción (aunque finalmente poco relevante); luego meten a Bellatrix, Malfoy, Snape y otros bichejos grotescos a conjurar no sé qué cosa. Hasta aquí genial. Después nos convierten en un “American Pie” super-über-light rellena de humor y gags más ingenuos de lo que nos gustaría (en realidad, ¿no es Harry tan rematadamente sosainas que, en cuanto gesticula un pelín, nos hace gracia casi por compromiso?) centrados en los amoríos, desamoríos, pócimas moñudas, lúbricas incontinencias y melosidades varias de los jovenzuelos. Y AÚN ASÍ, nos quedamos con ganas de ver más de la Lavender (novia de Ron) enfurecida, de Harry con Ginny y de esta última con Dean, el Sr. Negro. O eso me pareció. Las secuencias de quidditch, casi lo olvido, vuelven a estar a la altura.

Y no se olvidan de meter, de vez cuando, alguna escenita con Draco Malfoy, para que no se nos olvide que esto no deja de ser una oscura intriga palaciega de gran alcance.

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Y es entonces cuando, a partir de una brillante escena en unos maizales a la que no se saca ningún partido después, la cosa se torna negrísima, oscura y terrorífica: se le da caña al terrible secreto de Slughorn, los Horrocruxes malignos, las conspiraciones para asesinar a un Dumbledore más Gandalf que nunca, y la visita a cierta cueva tenebrosa (una de las mejores secuencias de la saga, si bien, algo atropellada). Pero a estas alturas, todo ha quedado irremediablemente confuso y deslavazado como para resultar coherente, por lo que sólo nos queda confiar en el aspecto más visual del asunto.

Y no fallan: el trabajo de fotografía (pese a la sobredosis de filtros), dirección artística, diseño de producción, criaturas y efectos visuales es el más logrado desde “El Prisionero de Azkaban”, dotando a la atmósfera general de un manto tétrico, sombrío y fantasmagórico muy acorde con las últimas bobinas de la cinta.

Y destaquemos también todas las secuencias finales, en las que se desarrolla un acontecimiento de importancia tangencial en la saga, llevado sin prisas, con tacto, y con flashes de genuina emoción. Particularmente, es la primera vez, que siento verdadera empatía y me identifico con el riesgo y el peligro que corre algún personaje en toda la saga.. Por algo se empieza.

Fallan, como viene siendo habitual, Daniel Radcliffe (Potter) y Emma Watson (Granger), acomodados en unos papeles que se saben al dedillo y a los que no sacan ningún partido, ensimismándolos (especialmente el primero) en la misma repetitiva gestualidad película tras película. Ron, en cambio, pese a lo fearro que es y lo mucho que sobreactúa, sigue destacando. Malfoy, especialmente, en estas últimas escenas, convence. El resto de habituales (Snape, McGonagall, Dumbledore) y el recién llegado Slughorn cumplen con la solvencia habitual. Y mención especial para la anárquica y psicopática Bellatrix Lestrange en sus brevísimas apariciones. 

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LO MEJOR >>> Las secuencias de apertura; el cuidadísimo y excelente acabado visual; la persecución en el maizal; los flashbacks con el pequeño (y turbio) Tom Riddle; las escenas en la cueva; el segmento final; ¡Luna Lovegood!

LO PEOR >>> El guión, totalmente descabalado y casi incomprensible; la inconexión entre escenas; la exasperante inexpresividad de Harry (encima haciendo gracietas); la sensación de no saber nunca exactamente de qué va la cosa. ¿Seré yo imbécil?

 

B.B. 

 


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